Participación Ciudadana realiza panel “Clientelismo Político en RD”. “La sociedad dominicana debe demandar e impulsar sus mayores esfuerzos para radicar el clientelismo y el patronazgo”.

Santo Domingo.- En marco del proceso de Observación Electoral 2016, Participación Ciudadana, realizó el panel: “Clientelismo Político en  RD”.

Participación Ciudadana sostuvo que las elecciones venideras podrían significar un retroceso respecto a los avances democráticos logrados en la última década, esencialmente por el tema de la calidad de la campaña electoral, y la poca transparencia del financiamiento político y el clientelismo electoral.

Nueva vez República Dominicana celebrará elecciones complejas, serán electas un total de 4,106 autoridades, sin las reformas que requiere el sistema político, tales como  la Ley de Partidos, la modificación de la Ley Electoral y la aprobación de un reglamento a la campaña electoral,  que garanticen un proceso transparente, no clientelista y que impida el uso de los recursos del Estado en la campaña.

El clientelismo en un refuerzo de la corrupción, además genera facilidades y garantías institucionales, potenciados por la reelección a todos los niveles, por una administración pública politizada y con dependencia de cargos electos, de manera que éstos puedan utilizar los bienes públicos en beneficio de intereses privados.

El foro contó con la participación de Cándido Mercedes, quien abordó el tema                             “El clientelismo como obstáculo en la construcción de ciudadanía”,  mientras que la  Sra. Ana Belén Benítez, tuvo a su cargo “Favores y votos: la asignación selectiva de bienes en los ciclos electorales”, Sr. Juan Miguel Pérez, expuso sobre las “Las formas elementales del clientelismo político”,  el cierre estuvo a cargo del Sr. Pablo Mella. «El clientelismo y la doctrina social de la Iglesia: el principio de subsidiariedad».

Las conclusiones más importantes del panel se centran en el hecho que “La sociedad dominicana debe demandar e impulsar sus mayores esfuerzos para radicar el clientelismos y el patronazgo de la estructura de la administración pública, ambas prácticas ampliamente extendida,  institucionalizadas e interiorizada por la clase política, con un modo de operar vía la prebendas, los favores, la protección de particulares, la búsqueda de ventajas y la distribución de los bienes del Estado entre sus acólitos y cómplices de las redes clientelistas.