Negro Veras habla del caso Baninter

Dice hoyo causado por quiebra es más grande que el de la fosa de Milwaukee y que sin embargo Castillo Semán defiende

El 25 de septiembre de 2007, el Listín Diario publicó un artículo titulado “Veintisiete preguntas a Don Negro Veras”, suscrito por el distinguido abogado Vinicio Castillo Semán, de la barra de la defensa del señor Ramón Báez Figueroa.

En su exposición, el doctor Castillo Semán responde a unas declaraciones hechas por mí, en torno al caso Baninter y que alguien, sin mi conocimiento y sin mi enojo, reprodujo en varios medios de comunicación, iniciativa esta última que el Dr. Castillo Semán imputa y reprocha a autoridades del Banco Central, quejándose por la “erogación de cientos de miles de pesos del erario público”.

Comparto la fina sensibilidad del Dr. Castillo Semán sobre erogaciones hechas con el erario, aunque resulta del todo incoherente que el distinguido jurista se desvele con un gasto del tamaño de un mime, comparado con el hoyo, más grande que la Fosa de Milwaukee, a cuyos excavadores él defiende.

Además, si la reproducción fue hecha desde el Banco Central, no debe considerarse un gasto, sino una inversión que busca prevenir que en el futuro vuelvan a evaporarse otros 55 mil millones más, aparte de los que hoy nos preocupan.

En todo caso, quien esto escribe se siente muy complacido de que el Banco Central, o cualquiera, reproduzca sus palabras para defender los intereses del pueblo dominicano y exigir sanciones contra mafiosos de cuello blanco que van por el mundo apestando la Tierra.

De lo que sí puede estar seguro el Dr. Castillo Semán es que mis opiniones se han canalizado siempre por mecanismos absolutamente honorables y en interés de servir al país.

Yo no soy de los que se han prestado a ocupar medios, recursos y espacios del Estado dominicano, alquilándole su voz a gobernantes asesinos y corruptos, prestándosela para decir medias verdades en campañas sucias, ni para participar en contiendas personales o políticas, que no han sido más que riñas entre truhanes que se reparten un botín.

Agradezco el reconocimiento que hace el Dr. Castillo Semán sobre la respetabilidad que se me atribuye y ya que la menciona, aprovecho para decir que sea mucha o poca y admitida o no, esa respetabilidad está construida sobre más de 53 años de vida política sin una tarifa para la integridad y en 40 años de ejercicio profesional, en los que nunca he subido a un estrado a defender a nadie, sabiendo que se trata de un desfalcador de las arcas públicas.

Mi discurso contra la corrupción no es una plancha de dientes postizos que se afila para el chantaje y se embota por ambiciones abyectas y en sórdidas asociaciones con poderes infectos y tenebrosos.

El Dr. Castillo Semán pone en duda mis conocimientos sobre las interioridades del caso Baninter.

Ciertamente no estoy tan sumergido como lo está él en ese asunto, pero puedo asegurarle que al respecto conozco mucho más de lo que quisiera conocer y que tanta edificación no me es exclusiva, sino que la comparto con gran parte del país, aunque a este se le hayan escamoteado muchas de las informaciones que debían ser de dominio público, porque comprometen el bienestar colectivo.

Así como el Dr. Castillo Semán cree en mis buenas intenciones yo también confío en las de él y con su mismo ánimo constructivo e interés de edificar a la opinión pública, a continuación trato de responder las preguntas que me ha dirigido:

1.      Los datos de los que dispongo desmienten que los reportes preparados por el Lic. Luis E. Aurich constituyan la base fundamental de la acusación del caso Baninter.

El Lic. Aurich fue contratado por la Suprema Corte de Justicia concretamente “para desempeñar los servicios de asesor-consultor técnico especializado en la contabilidad bancaria para la realización del experticio operacional y técnico de la documentación existente en el expediente No.183-03 sobre Baninter”, así que la labor profesional de dicho señor no se califica como una auditoria o peritaje, sino como un auxilio para procesar e interpretar cuentas internas de cheques del Baninter y de varios vinculados, lo que con todo y resultar abrumadoramente revelador, es solo una de las gotas del océano.

Tengo entendido que el expediente de Baninter se basa en más de 374 pruebas documentales que sumadas a lo aportado por testigos como el Lic. Príamo Rodríguez, ex Gerente General de Contabilidad del Baninter, el Lic. José Montaño, ex Gerente de Valores del Baninter, el Lic. Vicente Merán, ex Segundo Vicepresidente de informática, la Lic. Benita Castillo, ex Vicepresidente de Operaciones del Baninter, etc., conforman una montaña de demostraciones sobre las irregularidades en el manejo de ese banco, que para archivarse habrá que alquilar numerosos furgones y coger como almacén el yate, el avión y las casas del señor Báez Figueroa, incluyendo su palacio de La Romana.

2.     Por formación y comportamiento personal, ciudadano y profesional, nunca he aceptado como buenos y válidos los atropellos, abusos y violaciones a la Constitución y las leyes.

Pero no creo que estén bien fundamentados sus temores de que los directivos del Baninter hayan sufrido esa clase de tropelías, que solo se dispensan impunemente contra sectores depauperados, carentes de esa coraza de respetabilidad que la sociedad le ha concedido tan frívolamente a varios de sus delincuentes más notables.

Para entrar a las oficinas y propiedades del Baninter, tengo entendido que la Autoridad Monetaria procedió al tenor de las previsiones combinadas de los artículos 111-3 de la Constitución de la República y el 90 de la Ley Monetaria y Financiera No. 183-02, por cuyo amparo La Junta Monetaria tenía la facultad constitucional y legal, para disponer, como hizo, con la Resolución de Junta Monetaria del 7 de abril de 2003, la intervención en Baninter, dada la situación de excepcionabilidad y riesgo sistémico cierto que amenazaba el sistema financiero nacional a causa del fraude develado.

El comportamiento asumido por la Junta Monetaria en virtud de las disposiciones constitucionales y legales ya indicadas, ha sido adoptado en otros países en circunstancias semejantes a las del Baninter.

Supongo que es de su conocimiento, Dr. Castillo Semán que en torno a la decisión de la Junta Monetaria se requirieron opiniones profesionales independientes, que incluyeron las de cuatro ex superintendentes de bancos de Brasil, Argentina y Chile, a los cuales se les encomendó la misión, por iniciativa del FMI, de estudiar la crisis financiera mencionada y rendir un reporte que se denominó “Panel de Expertos”, en el que se concluye que la práctica de la intervención “con precedente, entre otros, en la crisis venezolana de 1994 y ecuatoriana del 99, se justificó, entre otras razones en la intención de evitar la crisis sistémica”.

“La cuantía de la defraudación y la amenaza cierta de que podía producirse un desenlace, determinó que el Banco Central resolviera la intervención y consiguiente liquidación”, afirman esos expertos en una de las muchas perlas que aportaron para el esclarecimiento del caso.

También consultado sobre el tema, el experto internacional, Don Aristóbulo de Juan, rindió un informe concluyendo que: “Dado el tamaño del Baninter, las grandes proporciones de sus pérdidas, así como su conflictividad, no se consideró realista esperar la inmediata compra del banco, ni de sus activos o parte de su activo y pasivo por otro banco.

Se optó, por tanto, por adoptar soluciones que evitaran el efecto dominó que muy probablemente produjeran en la totalidad del sistema, las formulas de liquidación y disolución que prevé la ley Monetaria y Financiera, por tratarse del banco de mayor tamaño del país”.

Personalmente creo, Dr. Castillo Semán, no solo que la intervención de la Autoridad Monetaria estuvo perfectamente justificada, sino que debió ejecutarse mucho antes de cuando se hizo. Si las autoridades hubieran sido más diligentes, tal vez se le hubiera evitado al pueblo dominicano pagar, como lo está haciendo ahora, por las incontinencias faraónicas de algunos forajidos desvergonzados.

3.      Dr. Castillo Semán, contrario a otros abogados que por generaciones han vivido a la sombra de gobernantes que les han concedido toda clase de favores y prebendas en pago a sus trabajos sucios, yo no apruebo que un Presidente disponga medidas que correspondan a instancias ajenas al Poder Ejecutivo.

En el caso específico de la ocupación de los periódicos y canales de televisión y radio del Baninter, tengo entendido que la acción se tomó dentro de un marco legal, en virtud de lo dispuesto en el artículo 9 de la Ley No. 72-02, de lavados de activos, que usted conoce tan bien como yo.

Además, hasta donde es de mi conocimiento, la jurisdicción de instrucción de primer y segundo grado que investigaron el caso, procedieron, con posterioridad, a homologar dichas incautaciones, por lo que deben considerarse legítimas.

4.      Dr. Castillo Seman, reiteradamente he señalado que bajo ninguna circunstancia se debió actuar al margen de lo que dice la ley, cuando se devolvieron recursos a los ahorrantes y depositantes del Baninter y mucho menos cuando se devolvieron a accionistas y funcionarios bancarios, cuya cuota de responsabilidad en la quiebra de ese banco, debió establecerse en los tribunales.

No obstante, creo que su pregunta sobre el dinero que tan apresurada y amablemente le devolvieron a Guaroa Liranzo, quien mejor podría contestarla es el señor Báez Figueroa, que como socio del primero, debe estar bastante familiarizado con los mecanismos que le sirvieron a este para que el gobierno de Hipólito Mejía lo agraciara de esa manera.

Seguro que el señor Báez Figueroa hasta le envió alguna tarjeta de felicitación a su socio, el señor Guaroa, por tener tan buena suerte. Lástima que el señor Guaroa Liranzo, quizás por distraído, no haya tenido un gesto de solidaridad hacia su socio y amigo en desgracia, yendo a acompañarlo de forma permanente a su celda en Najayo. Esperamos que todavía haya tiempo para resarcir el descuido.

5.      Dr. Castillo Semán, todo el ordenamiento jurídico del país descansa bajo el sistema probatorio, lo que implica que quien alega un hecho debe aportar las pruebas. Nada de censurable o ilícito hay en que los abogados de los querellantes y actores civiles de un proceso puedan hacer acopio de las pruebas en que se sustente la acusación.

Dicha legítima actuación se enmarca dentro de las previsiones de los artículos 63 y siguientes del Código de Procedimiento Criminal.

Por igual, tanto el ministerio público como los respectivos instructores en la investigación preliminar de este caso tomaron similar iniciativa, dentro del ámbito de las facultades que al efecto les otorgaban los artículos 19 y siguientes y 58 y siguientes del Código de Procedimiento Criminal.

En todo caso, si las pruebas fueron obtenidas en forma irregular, correspondía a la defensa del señor Báez Figueroa impugnarlas, como de seguro hizo. Si esos procedimientos no prosperaron fue porque los jueces los consideraron improcedentes.

Lo que yo sí le puedo asegurar, Dr. Castillo Semán, es que en mi ejercicio profesional como abogado nunca me he amparado bajo las sombras del poder para obtener piezas en provecho de mis representados, traficando con influencias. Yo no he utilizado malas artes, ni testigos falsos, ni medios ilegales para favorecer a mis clientes, haciendo trampas rastreras y deshonrosas.

Yo no me he rebajado solicitándole a organismos de seguridad del Estado, como el G-2, el J-2, el Servicio Secreto de la Policía y el DNI, informaciones confidenciales sobre ciudadanos porque sean mi parte contraria en un caso judicial y se me caería la cara antes de ir a una de esas instituciones a pedir que intervengan ilegalmente un teléfono.

Y sepa usted, Dr. Vinicio Castillo Semán, que no son todos los bufetes del país que pueden escupir para arriba diciendo eso.

6.      Dr. Castillo Semán, usted sugiere que el hoyo del Baninter es imaginario. No lo tomaré como un insulto a mi inteligencia ni a la del país. Incluso estoy dispuesto a creerle. Ahora solamente dígame, ¿dónde están los cuartos?

En manos de los jueces están los documentos reconocidos y autentificados que muestran las pérdidas que comenzó a acumular Baninter desde el 1993, alcanzando para marzo de 2003, casi RD$49 mil millones.

Otras pruebas también en manos de los jueces, revelan que los activos que declararon los imputados a las autoridades para marzo 28 de 2003, por más de RD$80 mil millones no eran tales, mientras que los pasivos por más de RD$77 mil millones sí eran reales y efectivos.

Precisamente por esta razón es que colapsa la fusión Baninter y Progreso, como lo expone el consultor internacional, Don Aristóbulo de Juan, cuando aduce:

“No cabe pensar que ninguna entidad bancaria, nacional o extranjera de tamaño y solvencia adecuados, aún cuando se le compensaran las pérdidas existentes, quisiera hacerse cargo del banco como tal, dada la complejidad del mismo y su gran conflictividad potencial”.

“Además de las pérdidas existentes en el banco sumergido y las anteriormente reconocidas en el Baninter oficial, sus activos están necesitados de nuevos ajustes, no identificados anteriormente por la S.I.B. ni por los Auditores Externos (K.P.M.G.). Todo ello situaría la pérdida acumulada en cifras no inferiores a los RD$40,000 M. Sin contar con posibles contingencias que puedan aparecer”.

7.      Si le parecen pocos los términos fraude, desfalco y hoyo que hasta ahora se han empleado para describir los acontecimientos que llevaron al Baninter a la quiebra, puedo proporcionarle una lista de sinónimos: robo, timo, ratería, hurto, asalto, atraco, saqueo, pillaje, estafa y fullería.

8.      Las informaciones de que dispongo son de que en el juicio, el Lic. Malkún explicó minuciosamente el contexto y circunstancia de su efímero optimismo en un instante del 2003 sobre el destino del Baninter y dijo que para la fecha él tenía expectativas de que fuera exitosa una negociación que se encaminaba con Ramón Báez Figueroa, justamente para tapar el agujero financiero, pero de todas formas, Dr. Castillo Semán, sospecho que por lo menos usted y yo no necesitamos oír ni una sola palabra más del señor Malkún, para estar plenamente conscientes de que la existencia del hoyo no es un punto sujeto a discusión.

9.      Aplíquese la respuesta anterior a esta pregunta.

El jurista pregunta al doctor Vinicio Castillo Semán por qué reclama un perdón para los implicados en el caso Baninter, si al mismo tiempo sostiene que el hoyo de Baninter fue ficticio.

Cita. “Rechazo cualquier conciliábulo para otorgar dispensa a ladrones”. (El Caribe)

10.  Estoy al tanto, como lo está todo el país, de que el Banco Central en su momento inició negociaciones con el señor Báez Figueroa en busca de una salida apañada, muy condescendiente y recargada sobre los hombros del país, ante la desaparición de los fondos del Baninter.

Las negociaciones fracasaron, dicen unos, porque el señor Báez Figueroa condicionaba la entrega de sus activos a que lo eximieran de toda responsabilidad en el descalabre; y dicen otros, como usted, que se debió a apetencias de Hipólito Mejía sobre el Listín Diario. Sobre esas apetencias que usted señala, Dr. Castillo Semán, debo informarle que a mí no me constan y tampoco las pongo en duda, ya que dada la naturaleza de los personajes involucrados en esos hechos y en ambos bandos, no doy por descartable nada de lo que se les impute.

Sin embargo y como usted debe saber perfectamente, hay unas pruebas incorporadas en el juicio, donde consta que los activos que el señor Báez Figueroa decía tener en el Baninter no se correspondían ni remotamente con los pasivos existentes en el banco. En la respuesta número 6 ya le incluí varios datos al respecto.

11.  Efectivamente, mis informes son de que se hizo una auditoría que resultó incompleta -aunque no por ello menos elocuente- por una particularidad de lo más curiosa: la mayoría de las operaciones financieras realizadas por los ejecutivos del Baninter, hoy procesados, carecían de documentación, lo que significa que los millones entraban y salían por las puertas del Baninter como mangos silvestres, vulnerables a cualquier maroteo, y eso, Dr. Castillo Semán, agrava los hechos, no los atenúa.

El informe sobre las dificultades para realizar esa auditoría revela en la página 177 que:

“El resultado de nuestra investigación es incompleto debido a ciertas limitaciones que se desprenden de la naturaleza y alcance de los registros y de la documentación recibida, tal y como se revela en el contenido del presente informe, todo lo cual se ha atribuido a la causa que originó la intervención al Banco Intercontinental, S. A., por la autoridad monetaria y financiera”.

Dr. Castillo Semán, aquí entre usted y yo y en vista de su probada inteligencia, ¿Qué conclusión sacaría usted del párrafo anterior, sobre la acusación contra los imputados en el caso Baninter? ¿Qué conclusión puede sacarse de un intento de auditoría saboteado porque los directivos de una institución bancaria no tuvieran a manos las cuentas y registros de sus operaciones? Y permítame ahora hacerle una pregunta personal, ¿Guardaría usted sus ahorros en un banco que no guarda los recibos de sus transacciones?

12.  Bajo ninguna circunstancia apoyo la validación que se haya hecho en forma fraudulenta de certificados en el Banco Central. Si se hizo, la rechazo y estoy dispuesto a ir con usted ante los tribunales a exigir la devolución de los dineros robados al pueblo por medio del Banco Central.

Es cierto que no tengo constancia de lo que afirma, pero en vista de la corrupción generalizada en la administración pública y privada de nuestro país (lo que con tanta evidencia muestra el caso Baninter), me extrañaría mucho que no fuera como usted asegura.

Sin embargo, Dr. Castillo Semán, el hecho de que se hayan validado certificados irregularmente en el Banco Central, no niega, ni debilita, ni le sirve de excusas a los fraudes del Baninter.

13.  Dr. Castillo Semán, si no me han informado mal, en las manos de los jueces del caso Baninter reposan las pruebas documentales de que ya para diciembre 31 de 2002, ese banco registraba una pérdida acumulada por más de RD$27 mil millones, resultado de la distracción masiva de recursos y de desvíos en provecho de empresas e individuos vinculados con ejecutivos de la institución quebrada.

La impunidad de la que hablo es una que vive en la calle Corrupción, esquina Descaro, pero solo es visible para los que no se acuestan con ella. Para los ladrones de cuello blanco que han hecho gárgaras con los dineros del erario, la impunidad es imperceptible de la misma forma que es imperceptible el olor de una pocilga para los cerdos que viven en ella.

14.  Dr. Castillo Semán, según documentos que usted conoce porque forman parte del expediente, para finales del 2002 y principio del 2003, las instituciones gubernamentales saldaron, probablemente con inusual puntualidad, todos los compromisos que tenían pendientes con Baninter por el orden de RD$300 millones y a final de febrero de 2003, el Banco de Reservas le otorgó un préstamo a Ramón Báez Figueroa -para capitalizar el banco- por US$30 millones, equivalente a más de RD$675 millones, lo que nunca fue pagado por el deudor, terminando ese baile con el Banco Central pagándole al Reservas los RD$675 millones que debía el señor Báez Figueroa.

Dr. Castillo, ¡Caramba! si no fuera porque a nuestro pueblo sus enemigos tradicionales se han preocupado por mantenerlo en la ignorancia y al margen de los asuntos que le atañen, hace tiempo que al país se le hubiera explicado que en vez de Ramón Báez Figueroa recurrir a recursos propios o un financiamiento privado para capitalizar su banco lo hizo con recursos públicos. Pero, más grave aún, según lo revela la auditoría de BDO el ingreso efectivo de dichos valores en el Baninter no descansa en documentación alguna:

“Dicho préstamo fue registrado contablemente como un aporte de capital en los libros contables del Banco Intercontinental, S. A., sin embargo, la documentación soporte sobre el registro de la entrada del efectivo a las cuentas bancarias del Banco Intercontinental, S. A., fruto de tal transacción, no pudo ser encontrada, por lo que no fue posible comprobar su real efectividad y por consiguiente el compromiso de deuda de esta entidad financiera”. Dr. Castillo Semán, luego de leer la cita, me viene a la memoria la famosa acción realizada por un abogado, que para defender a un demandado por no pagar una deuda, se introdujo en la boca el papel del pagaré firmado por su cliente, lo masticó y se lo tragó, exclamando: “Ya no hay pruebas”.

15.  Por los documentos depositados ante los jueces, se puede colegir que Baninter no era tan sólido en el año 2002, como se vendía en su engañosa publicidad. Las informaciones aportadas por el panel de expertos revelan que los problemas de insolvencia del banco venían de muchos años atrás: “La característica más distintiva de la situación del Baninter es que en esa institución se generó un fraude de inusual magnitud, que algunos de los entrevistados consideran que venía de 12 años atrás”.

Conociendo perfectamente su delicada situación, los ejecutivos del Baninter hacían concesiones graciosas e irresponsables a personeros vinculados a altas instancias del poder, sin importar los riesgos en que colocaban los ahorros y depósitos de su clientela, porque así era como se les pagaba a los sucesivos gobiernos por su generosa indolencia, indiferencia y alianza impúdica. Es en ese contexto de trueques de asociaciones de malhechores que se ubican los temas del Baninter, Pepe Goico, la tajeta, las donaciones filantrópicas a iglesias, las yipetas a los políticos, las asesorías payoleras, el padrinazgo a Ongs espúreas y los anuncios a periodistas.

16.  El señor Malkún afirmó durante el juicio que una parte importante de la banca tenía serios problemas, por lo que las posibilidades del riesgo sistémico eran reales y mencionó que meses después dos importantes bancos, Bancrédito y Mercantil, quebraron, sin embargo también se refirió otras instituciones bancarias que resistieron sus constreñimientos.

¿A usted no le pasa por la cabeza que el colapso de unos y la sobrevivivencia de otros pueda tener algo que ver con ciertos detalles en sus estilos de administración? Yo personalmente soy partidario de que a todos los quebrados se les revise para ver si por casualidad tienen en sus casas, villas y patrimonios lo que se extravió en sus bancos.

Pero pongámonos de acuerdo Dr. Castillo Semán, porque usted se canta y se llora. En un sitio sugiere que Baninter estaba bollante y que jamás tuvo un hoyo y en otro se aferra a que “toda la banca estaba hecha un desastre”, como diciendo que como era de noche todos los gatos eran prietos, lo cual incluiría, naturalmente, al gato suyo, sin que se pudiera especificar si se trataba de un angora o un barcino.

17.  En torno a su referencia a la presunta participación del señor Héctor Valdez en la reproducción de mis opiniones, no tengo nada qué decirle porque desconozco todo dato al respecto.

Tampoco puedo especificarle lo que sabía o ignoraba el señor Valdez sobre ningún tema, pero el hecho de que él y las autoridades supervisoras supieran, como usted afirma, que los directores, asesores y relacionados de los bancos se autoasignaban préstamos e incurrían en otras irregularidades no le da visos de legalidad a ninguna acción dolosa.

Una información muy precisa que tengo es de que -conforme a las auditorías depositadas a los reguladores públicos-, a los clientes del banco y el público en general, hasta el 31 de diciembre de 2002, el Baninter les mostraba una situación financiera falsa, maquillando sus cuentas.

También me han informado que el socio director de la empresa que auditaba externamente el banco, Lic. Freddy Pérez, en carta que le envió a Ramón Báez Figueroa para justificar la renuncia a sus funciones le escribió: “Por fuentes confiables hemos sido enterados de la existencia de transacciones que involucran montos sustanciales que no se reflejaban en los estados financieros de Baninter entregados a nosotros para ser auditados y que nunca nos fueron informados por la gerencia del Baninter, razón por la cual ignoramos los detalles y modo de operación de las mismas y sus posibles consecuencias”.

Esa carta está fechada 16 de abril de 2003 y mediante ella, el Lic. Pérez no solo renunció a seguir auditando a Baninter, sino sus empresas vinculadas, Listín Diario y la Intercontinental de Seguros.

Dr. Castillo Semán, yo soy de los que espero que al momento de dictar sentencia sobre el caso Baninter, esa cartita del Lic. Pérez a Báez Figueroa, tenga varios quintales de peso en la balanza de la justicia.

18.  La pregunta número 18 de su cuestionario se responde con lo antes dicho, pero le puedo añadir que hasta donde tengo entendido, en la documentación probatoria incorporada en juicio consta que en el Baninter, bajo la denominación de “préstamos” o sobregiros se distrajeron y lavaron miles de millones de recursos pertenecientes a ahorristas, depositantes y al Banco Central. El grueso de estas operaciones no estaba debidamente documentada, carecía de una solicitud real de préstamo, nunca fueron aprobadas por ningún comité de crédito alguno, no tenían contrato, se otorgaban sin garantías, casi nunca se amortizaron ni su capital principal, ni sus intereses. Dr. Castillo, todo era pura fachada, bulto y espuma. Mucha sal y nada de chivo.

19.  Aunque no tengo memoria de elefante, sí recuerdo la carta que me envió en su oportunidad el doctor Félix Calvo y también recuerdo la misiva mía en respuesta a aquella, donde le decía a Calvo lo que hoy le repito a usted: Yo no tengo ladrones favoritos y soy partidario de que se aireen y se lleven a la justicia todos y cada uno de los casos en los que se haya incurrido en alguna irregularidad, sustracción o estafa contra el Banco Central y el Estado.