Para Que No Se Olvide

Ante la posible puesta en libertad condicional del señor Ramón Báez Figueroa, Participación Ciudadana se siente en el deber de refrescar nuestra memoria colectiva con relación a los hechos que llevaron a la cárcel a un grupo de banqueros hace cinco años, entre ellos, al señor Ramón Báez Figueroa.  Como movimiento cívico nacional, como representantes de Transparencia Internacional y como ciudadanos, no guardamos silencio en el 2003 ni lo haremos ahora, frente al escándalo de corrupción que más daño ha hecho al pueblo dominicano en toda su historia. En aquella ocasión, denunciamos la responsabilidad y posible complicidad de las autoridades nacionales, que por incontables años permitieron que se produjera tan enorme fraude. En estos momentos, no podemos sentirnos más defraudados y conmovidos por la facilidad con que las autoridades correspondientes del Banco Central y del Ministerio Público acceden a la petición de libertad de Báez Figueroa, otorgándole unas condiciones privilegiadas de las que no disfrutan miles de dominicanos y dominicanas que están privados de libertad.

Para que sirva como referencia, vale indicar que en Estados Unidos de América se descubrió hace unos años un caso similar, el fraude piramidal del señor Bernard Madoff, con el cual logró sustraer miles de millones de dólares, como BANINTER, pero el Señor Madoff se encuentra purgando 150 años de cárcel, y si algún día lograra salir en libertad, afuera lo estarían esperando numerosas personas, sus descendientes y herederos, para demandarlo por el robo del que fueron objeto, ya que Madoff  sigue debiendo el dinero porque, a diferencia de aquí, el Estado no pagó ni un centavo.

De nuestra publicación del 2005, CUESTIONES QUE DEBEMOS CONOCER Y NO OLVIDAR SOBRE LOS FRAUDES BANCARIOS, extraemos algunos párrafos ilustrativos:

“El 13 de mayo del 2003, el Lic. José Lois Malkún, entonces Gobernador del Banco Central, dirigió un discurso al país, desde el Palacio Nacional, dando a conocer la situación del BANINTER. El Gobernador del Banco Central dijo que desde 1989 el BANINTER puso en marcha un sistema de información que le permitía operar simultáneamente dos bancos: uno conocido para fines de supervisión bancaria y otro “clandestino” o paralelo cuyas cuentas y transacciones se mantenían ocultas, siendo conocidas  sólo por el principal accionista y unos pocos ejecutivos de BANINTER.

“Se denunció que: “funcionarios del BANINTER instruyeron a subalternos para que borrasen de los libros, prácticamente todos los sobregiros, adelantos de cartas de crédito y préstamos especiales y confidenciales que se habían otorgado al principal accionista del BANINTER, y a empresas y personas vinculadas al mismo. “La Comisión de Administración, nombrada por el Banco Central, informó que durante el período enero-marzo del 2003 fueron borrados casi 17 mil millones de pesos de los libros del BANINTER”, correspondientes a supuestos préstamos a favor de las empresas y personas allegadas al señor Báez Figueroa, incluyendo periódicos, canales de televisión, amigos  y familiares.  “El informe de la Comisión investigadora, y documentos del caso que se sigue a Luis Álvarez Renta en la ciudad de Miami, revelan que una parte considerable de esos recursos fueron utilizados para comprar divisas y destinarlas al pago de deudas en el exterior de las empresas vinculadas al principal accionista del BANINTER (Ramón Báez Figueroa) y a Luis Álvarez Renta, e incluso para gastos personales de este último.

Los beneficiarios del fraude fueron muchísimos, quienes a través de múltiples formas de dádivas fueron recibiendo porciones menores a las que se apropiaban los directivos de BANINTER, dependiendo de la capacidad de influencia que tuvieran las personas beneficiadas: políticos, periodistas, jueces, militares, etc. como una forma de ganar complicidad y apoyo que impidiera o dificultara la aplicación de la ley cuando el fraude se descubriera.

Según el informe elaborado por un panel de cuatro expertos internacionales, contratados para investigar las causas del colapso de los citados bancos, el común denominador fue: “…la existencia de operaciones no registradas que conformaron una significativa banca paralela oculta”. De igual modo, el panel señaló que: “el mecanismo principal para ocultar operaciones indebidas ha sido un fraude”.

“Los expertos definieron la operación como un ‘artilugio informático y contable para ocultar a las autoridades y al público en general una parte significativa de las operaciones del banco. El mecanismo utilizado en el BANCREDITO y el MERCANTIL sólo tenía ‘variaciones formales’ con relación al usado en el BANINTER”.

Contrario a la noticia inicial que se emitió, de que el fraude de BANINTER había sido de 55,000 millones de pesos, en la medida que se fue aclarando su monto resultó mayor, pues el Banco Central tuvo que pagar casi 80 mil millones de pesos, como se cita en el documento indicado, “Para el salvamento de todos los depositantes de los tres bancos colapsados, el Banco Central desembolsó RD$109,150 millones, una parte en dinero efectivo y otra en forma de Certificados de Inversión.” Corresponde a BANINTER la suma de 79,403 millones; a BANCREDITO 23,238 millones y al BANCO MERCANTIL, 6,509 millones.

¿COMO AFECTÓ EL FRAUDE BANCARIO AL PUEBLO DOMINICANO?

  • El crecimiento del PIB cayó desde 4.29% en el 2002 a –1.9% en el 2003 y el ingreso per cápita disminuyó drásticamente.
  • El salario real se redujo estrepitosamente, el desempleo se incrementó, más de un millón de dominicanos que ya habían superado su nivel de pobreza volvieron a caer en esa situación y muchos otros se acercaron a ese nivel. El salario real todavía hoy no se ha recuperado por completo y el nivel de pobreza sigue afectando a más del 40% de los hogares.
  • Como efecto de todo ello, el consumo privado se deprimió un 12.5% en el 2003, reflejando lo que sufrió el nivel de vida de la población, y afectando las actividades productivas.
  •  El tipo de cambio promedio anual se disparó desde 18.53 pesos por dólar en el 2002, a 30.27 en 2003, y a 47.70 a mediados de 2004.
  • La inflación creció desde un 11% al final del año 2002, a un 43% en 2003, y llegó a alcanzar un ritmo anual de 66% entre mayo del 2003, y el mismo mes del 2004, para estabilizarse después y cerrar en un 29% en 2004.

Para tener una idea del enorme impacto negativo causado por los citados fraudes bancarios en los niveles de pobreza del país, basta citar un documento denominado «Algunas Consideraciones Sobre la Situación de Pobreza del País» de la autoría del cuerpo de asesores del Gobernador del Banco Central, disponible en la página web del Banco desde el 06/08/13, en el cual se lee lo siguiente: «El porcentaje de pobreza general aumentó de 32% en el año 2000 a 49.8% en el 2004….mientras el subgrupo de pobreza extrema llegó a su punto máximo en el año 2005, duplicándose el porcentaje de la población en condiciones de indigencia con respecto al nivel de pre-crisis bancaria, alcanzando el 16.6% de la población en dicho año, como consecuencia directa de la crisis».

AUN SEGUIMOS VIVIENDO LOS EFECTOS DEL FRAUDE BANCARIO.

Diez años después de descubiertos los fraudes bancarios y cuando ya del pequeño grupo condenado por los tribunales, varios han salido y otros están solicitando libertad condicional, nuestro país sigue y seguirá sufriendo por muchos años los efectos de los más grandes delitos bancarios conocidos en el país y en la región.

Como consecuencia del rescate bancario dispuesto por el Estado, la deuda de BANINTER fue heredada por el Banco Central y, por tanto, por todos los dominicanos y dominicanas. Una parte de los altos intereses del rescate del fraude tiene que ser pagado cada año con recursos del presupuesto nacional, por medio de la ley de Capitalización del Banco Central, habiéndose pagado hasta el 2012 unos RD$80,181 millones, sin contar los de este año. Para afrontar los déficits creados por estos fraudes, el pueblo dominicano ha tenido que sufrir varias reformas tributarias y aún resta por pagar una suma cuantiosa que debería estar destinada a las escuelas, hospitales, sueldos de los policías, jueces, médicos y demás servidores públicos.

Pero eso no es todo, pues el principal de la deuda sigue creciendo y el monto de los valores adeudados por el Banco Central ya supera los RD$280 mil millones, hasta el pasado mes de julio del año en curso. Estos compromisos, que penden sobre los contribuyentes dominicanos, se estima que sólo durante el presente año, devengarán intereses por alrededor de RD$45 mil millones, en favor de los propietarios de dichos valores en circulación. La sociedad dominicana no ve en el horizonte fecha de término de esta deuda, que aparentemente seguirá afectando a nuestros descendientes por generaciones. Ninguna prisión va a restituir al pueblo dominicano los daños causados por estos banqueros y por todos aquellos que se beneficiaron con el derroche de dineros ajenos que protagonizaron Ramón Báez Figueroa y compartes. Pero este pueblo merece un poco de dignidad y respeto por parte de sus autoridades y, sobre todo, merece un ejemplo de que no está dispuesto a tolerar  o a tratar con manos de seda a quienes abusen de los recursos públicos, ya sean banqueros o funcionarios. El mensaje que recibe la población y, especialmente los jóvenes, sobre cuyos hombros recaerá el peso del principal de la deuda, es que por apropiarse miles de millones bien valen la pena unos pocos años en una cómoda cárcel.

Participación Ciudadana continuará dando seguimiento a este caso y está solicitando al Banco Central, amparado en la Ley de Libre Acceso a la Información, una copia del acuerdo económico al que ha llegado con Ramón Báez Figueroa y con otros banqueros fraudulentos. También estamos solicitando la lista de los beneficiarios de los pagos del Banco Central, ya que si todos somos herederos de la deuda que alegremente nos legaron estos banqueros, al menos es justo que sepamos por cuenta de quién las estamos pagando.

Al pueblo dominicano le hacemos un llamado a expresar por todos los medios a su alcance un rotundo rechazo a la impunidad y a los acuerdos ocultos, así como una firme decisión de seguir combatiendo la corrupción en todas sus expresiones.

Consejo Nacional
Agosto, 13, 2013