Un memorando de entendimiento que merece revisarse

República Dominicana acaba de firmar un memorando de entendimiento (MOU por sus siglas en inglés), con Estados Unidos, para permitirle el “ingreso temporal y excepcional” de un número limitado de nacionales extranjeros, deportados de Estados Unidos y en tránsito hacia sus países de origen, firma que ha levantado serios cuestionamientos sobre los problemas y riesgos que podría generar para nuestro país.
Tratándose de un tema tan delicado, como lo es el migratorio, lo primero que debió ocurrir fue poner a disposición de la ciudadanía el texto completo del MOU, para evitar especulaciones innecesarias. Todavía es una deuda pendiente dicha publicación, que reclamamos por este medio.
La experiencia de otros países que han firmado acuerdos similares, como Panamá, Costa Rica, Guatemala y El Salvador, no ha sido buena y debe obligarnos a reflexionar sobre la suerte del MOU en nuestro país.
Muchas preguntas se han quedado sin respuesta. Una muy importante es que esos ciudadanos extranjeros que serían recibidos en nuestro país no han incurrido en violación a nuestras leyes, incluyendo las migratorias, pues ingresarían con el consentimiento de nuestras autoridades, por lo que, si son objeto de cualquier tipo de restricción a sus derechos de libre tránsito, podrían reclamar su completa libertad a través de un recurso de hábeas corpus, lo que complicaría enormemente la solución de casos de esta naturaleza.
¿Qué ocurriría si algunas de las personas deportadas hablan un idioma que nos impide garantizarles el derecho a un intérprete judicial? ¿Dónde serán retenidas estas personas? ¿Cómo podríamos conocer los antecedentes de estas personas para determinar su grado de peligrosidad? ¿Qué ocurriría si algunas no pueden regresar a su país de origen porque tienen impedimento de entrada o porque sus vidas corren peligro?
La figura del MOU entra dentro de la calificación de los precontratos, es decir un documento que se utiliza para avanzar hacia la firma de un contrato y por eso no es vinculante, porque no genera los derechos y obligaciones que se pactan en el contrato que se persigue firmar. Pero ocurre que esa naturaleza no vinculante se perdería desde que el primer grupo de deportados ingrese a la República Dominicana, pues ya se generarían derechos y obligaciones que nuestro país no podría evadir, tal cual fuera un acuerdo final.
Este MOU se firma en momentos en que nuestro país ha renovado el uso de nuestras bases aéreas por Estados Unidos, sin que sepamos a cabalidad todas las finalidades perseguidas con dicho uso, y también la declaración de nuestro gobierno de que la Guardia Revolucionaria Islámica es una organización terrorista, aumentado el riesgo de que pudiera existir represalias contra nuestro país por una guerra que no iniciamos.
Participación Ciudadana entiende que todavía tenemos la oportunidad de dejar sin efecto el MOU y trabajar con los Estados Unidos en los temas migratorios que nos incumben.
CONSEJO NACIONAL
20 de mayo de 2026

