Rechacemos el golpe de estado congresional

La reforma constitucional al margen del Pacto endosado por los líderes de los partidos Revolucionario Dominicano (PRD), Reformista Social Cristiano (PRSC) y  de la Liberación Dominicana (PLD), con el presidente Hipólito Mejía como testigo, contamina el clima de convivencia democrática, propicia el canibalismo político y retrotrae el país a un pasado de incertidumbre institucional que toda la sociedad pensaba superado. 

La introducción de la reelección presidencial en esta reforma introduce un elemento que no había sido objeto de discusión ni por los partidos ni por la Comisión Presidencial para la Reforma Constitucional. Introducir el tema ha dado pie a la presencia de nuevos disgustos y desacuerdos, e incluso ha propiciado serias y profundas divergencias internas en el partido en el gobierno. 

El partido oficialista ha debido discutir internamente y luego plantear sus propuestas sobre la reelección presidencial al país y al Congreso Nacional, antes de llevar una discusión particular al ámbito congresional y gubernamental. Aunque el PRSC ha cambiado de parecer sobre el tema, el PLD ha sido coherente en su demanda de que se respete el Pacto por la Reforma Constitucional y en que no es este el momento para debatir si se aprueba o no la reelección presidencial. 

Uno de los peligros que origina este debate tiene que ver con la demanda de una parte de los miembros del actual Congreso Nacional, que sienten termina su período legal de representación, de querer prolongar por dos años su posición, con el reciclado argumento de juntar nuevamente la elección presidencial con la congresional y municipal. 

El estímulo, venga de donde venga, es perverso e incentiva la ingobernabilidad y el desorden. Independientemente de que se logre o no la reelección presidencial, la sola idea de promover entre los legisladores la posibilidad de una extensión de su período es ya un intento de golpe de Estado congresional que debe ser rechazado con firmeza por todos los sectores del país. 

Si la idea sólo busca ganar adeptos para la reelección presidencial, y de paso engañar a los ingenios reeleccionistas ocasionales, igualmente se está desmoralizando la labor congresional y política y se está propiciando el desorden en el ámbito político e institucional. 

El recurso de inconstitucionalidad de la ley que convoca a la Asamblea Revisora, elevado por el presidente Mejia, contribuye a despejar la atmósfera política enraresida por los aprestos reeleccionistas y expansionista. Sin embargo, el problema de fondo es de orden político. Cualquiera que sea la decisión de la Suprema Corte de Justicia, desde ya se le ha infligido un duro golpe a la capacidad de diálogo y concertación entre los actores políticos. 

Participación Ciudadana llama al presidente Hipólito Mejía y al presidente del PRD, Hatuey Decamps, así como a los líderes y ex presidentes Joaquín Balaguer y Leonel Fernández, a tomar acciones mas contundentes, para restablecer la credibilidad y el orden en los partidos políticos, en el Congreso Nacional y en el propio gobierno, desde donde sectores oficialistas aúpan el proyecto reeleccionista. 

Hay que restablecer la credibilidad política en lo acordado, hay que devolverle el valor a lo firmado, hay que retomar la validez del liderazgo político, hay que devolver la confianza al Congreso Nacional, para que el país encuentre el camino de la sensatez. Aunque el ambiente es desesperanzador, es mucho lo que estaríamos echando por la borda con la insensatez política en proceso, incluyendo la estabilidad macroeconómica, la garantía de la inversión extranjera y la propia calificación de riesgo del país, que en los últimos meses ha ganado terreno en un ambiente internacional de incertidumbre.