PC sugerirá proceso abierto escogencia Suprema Corte de Justicia.

Advierte no es saludable que un partido controle todos los poderes.

El director de análisis político de Participación Ciudadana,  Francisco Alvarez Valdez  reveló ayer que Participación Ciudadana abogará porque el nuevo Senado  haga una  escogencia de los jueces de la Suprema Corte de Justicia  en un proceso abierto, con criterios técnicos y no políticos, como ocurrió en 1997.

Consideró que en el segundo semestre  todo el país debería estar concentrado en el aspecto institucional más relevante que ocurrirá en la nación,  la convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura  que elegirá por primera vez a 13 jueces del tribunal constitucional,   sustituirá a los siete jueces de la SCJ con más de 75 años, evaluará a los nueve jueces restantes de la Suprema para  decidir si los sustituye o no, y designará por primera vez a los jueces del Tribunal Superior Electoral.

Alvarez Valdez entiende que lo ideal hubiera sido el equilibrio de las fuerzas políticas en la composición del CNM.

El PLD hasta el momento obtuvo 31 senadurías y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) una. De los ocho  miembros del CNM el PLD tendría garantizado cuatro estos son: el presidente Leonel Fernández, los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados y el Procurador General de la República. Un quinto miembro lo sería el senador que obtuvo el PRSC, quien queda como segunda fuerza política del país en el nivel de las senadurías.

Alvarez Valdez, entrevistado en la redacción del periódico HOY, advirtió que  eso dará la posibilidad que un solo partido designe a la SCJ, al Tribunal Constitucional y al Tribunal Superior Electoral “y eso no conviene a la democracia”.

En ese sentido, el abogado manifestó que PC  propondrá que se repita el modelo de 1997 para elegir a la SCJ. “En esa ocasión se daba lo inverso, el Presidente era el presidente Fernández y era el único voto, abrió el proceso y  permitió que la ciudadanía proponga y objete candidatos”.

Dijo esperar que el PLD con el poder congresual imite el ejemplo positivo del presidente Fernández de 1997, de lograr una Suprema Corte de Justicia más  o menos equilibrada.