Palabras del Coordinador General de PC, Alfonso Abreu Collado, en el encuentro sobre Impacto de los Fraudes Bancarios en la Sociedad Dominicana

Hoy nos convoca el tema de los fraudes bancarios denunciados el pasado año 2003 por las autoridades monetarias del país.

Tema que no ha perdido actualidad por varias razones muy relevantes.

En primer lugar, porque la solución aplicada por las autoridades monetarias y bancarias, de salvar indiscriminadamente a los ahorrantes de los bancos fraudulentamente quebrados, ha implicado una emisión monetaria descomunal, con su negativa secuela sobre el nivel de precios, incluyendo una devaluación de nuestra moneda superior al 100%.

En segundo lugar, porque para mantener fuera de circulación una proporción significativa del dinero inorgánico emitido, el Banco Central ha tenido que recurrir al uso de Certificados de Participación pagando altísimas tasas de interés, con lo cual, además de ahondar el déficit del sector público, echándole más leña al fuego de la inflación, encarece el financiamiento de eventuales inversiones del sector privado, y consecuentemente se dificulta superar la crisis que afecta al país, y que se traduce en pérdidas de empleos y, sobre todo, en disminución drástica de los niveles de vida de los sectores medios y bajos de la población.

Por otro lado, hemos venido observando con marcada preocupación, como se va perfilando la posibilidad de que la justicia dominicana sea de nuevo arropada por la cobardía o la complicidad con que tradicionalmente actúa, cuando los inculpados pertenecen a sectores de reconocido poder e influencia, como es el caso que nos ocupa.

Es ese temor el que llevó a 57 organizaciones  de la sociedad civil dominicana, entre las que se encuentra Participación Ciudadana, a publicar un documento, a mediados del mes pasado, que contiene dos párrafos que, por el interés de su contenido, quiero me permitan citar:

“Transcurrido un año de que se denunciaran los escandalosos fraudes que hicieron sucumbir a tres importantes bancos privados, queremos llamar la atención sobre las señales desalentadoras que se han visto, tanto desde el Ministerio Público, como desde el sector justicia. Una vez más, parecen abrirse las puertas a la impunidad, ratificando la vieja tradición del sistema judicial dominicano de no llegar al conocimiento del fondo de los casos, ni decidir en función de las pruebas presentadas, cuando se trata de grandes estafas contra la sociedad”.

“La coalición por la Transparencia y la Institucionalidad y decenas de organizaciones de la sociedad civil, volvemos a reiterar nuestro reclamo de castigo a los culpables, como lo hicimos el año pasado, porque si estos inmensos fraudes bancarios no son sancionados hasta las últimas consecuencias, la corrupción se extenderá aún más sobre el cuerpo social dominicano, debilitándolo hasta su disolución”.

Nos resistimos a creer en la veracidad de la versión que ha comenzado a circular con insistencia, en el sentido de que varios comisionados de las autoridades electas están tratando de lograr soluciones de aposento, que permitan a los inculpados resolver sus respectivos casos con arreglos extrajudiciales, que luego concluirían en sentencias venales de los tribunales de la República.

Estamos convencidos de que el tratamiento que reciban estos casos, de parte de los nuevos incumbentes del ministerio público, será la primera prueba de fuego de las autoridades entrantes, en torno a la sinceridad de su discurso anticorrupción.

En Participación Ciudadana hemos estado y seguiremos estando muy atentos al desenvolvimiento de estos procesos. Prestos a desenmascarar cualquier maniobra tendente a cubrir con impunidad a los autores y cómplices de la denunciada estafa bancaria, cuyas repercusiones negativas seguirán sintiéndose por varios años sobre la sociedad dominicana en general y, muy particularmente, sobre los segmentos más pobres de la población.

Estamos urgidos de una sociedad con instituciones sólidas, organizada en base a un claro mecanismo de rendimiento de cuentas y de un estricto sistema de consecuencias.

Este encuentro de reflexión lo hemos organizado como una manera de mantener el alerta permanente contra eventuales componendas para la aplicación del “borrón y cuenta nueva” que tanto daño ha ocasionado, haciendo más difícil para nuestras jóvenes generaciones asimilar que la superación individual debe estar basada, fundamentalmente, en el principio de integridad y en el trabajo honrado.

Quiero finalizar expresando nuestro agradecimiento a los señores panelistas que han correspondido a nuestra invitación para debatir este tema.

Estoy seguro que después de escucharlos, saldremos con un mayor esclarecimiento del impacto que han tenido los denunciados fraudes bancarios sobre la sociedad dominicana.