“La República Dominicana hoy: Situación política e institucional y su perspectiva”.

Juan Bolívar Díaz

Excelentísimos señores Embajadores y honorables representantes del cuerpo diplomático y los organismos internacionales acreditados en el país:

Reciban el agradecimiento de Participación Ciudadana por haber dedicado parte de su apreciado tiempo para compartir un rato con nosotros

Nos encontramos en circunstancias en que la nación está obligada a una nueva reforma que debió ser integralmente fiscal y se está quedando en una reforma tributaria más, la cuarta a que nos abocamos en menos de una década, sin que hayamos podido crear las condiciones adecuadas para un desarrollo integral y equitativo que revierta siquiera en parte las iniquidades de la distribución del ingreso nacional, en beneficio de la mayoría de nuestra población que sigue sumida en el atraso y la pobreza.

Esta pobreza, con amplios segmentos de indigencia ha prevalecido pese a que, tal como indicó el Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, publicado hace algunos meses, hemos sido el país de América Latina de mayor crecimiento económico en el último medio siglo, pero al mismo tiempo el que más lo desaprovechó.

Estamos ahora sumidos en una prematura campaña electoral, que condiciona todo el accionar de los poderes públicos y los partidos políticos, con abundante derroche de recursos, para unos comicios legislativos y municipales a celebrarse dentro de seis meses.

Tenemos la satisfacción de advertir que  nos abocamos a una nueva elección que deberá ser otra expresión de la voluntad democrática. Será la sexta consecutiva, lo que en la historia nacional es un avance altamente significativo, a la luz de los arrebatos, fraudes y traumas electorales que fueron persistentes en la historia nacional.

Por el momento, no se visualizan signos ominosos sobre el proceso electoral. Los últimos cinco han registrado avances considerables en la creación de un sistema comicial basado en un padrón de electores que ha demostrado ser excelente, a pesar de la persistente desconfianza por la debilidad de nuestras instituciones, y las incertidumbres.

En Participación Ciudadana nos sentimos satisfechos de esos avances, puesto que como institución hemos hecho importantes contribuciones al mejoramiento del sistema electoral, a través de la incorporación de millares de ciudadanos y ciudadanas a la observación electoral, y por medio de programas de educación y promoción de la cultura democrática y la transparencia.

Pero todavía no podemos bajar la guardia, por lo que nos proponemos poner en marcha otro programa de observación integral del proceso, el cual será hecho público próximamente.

Hay, eso sí, creciente decepción por un accionar partidista vacío de contenido ideológico y programático, basado en la disputa por los puestos de elección popular, fundada en el clientelismo, la malversación de recursos públicos y arrebatos que derivan con demasiado frecuencia en zancadillas y hasta en violencia criminal.

En la ciudadanía dominicana más consciente se manifiesta un creciente descreimiento en los partidos políticos, como fruto de la corrupción y una débil institucionalidad. De ahí que las encuestas siguen arrojando unos porcentajes alarmantes de los que creen que hay corrupción en la gestión pública: El 79 por ciento en la última encuesta de la firma Hamilton que acaba de publicar el Listín Diario.

En Participación Ciudadana vemos con mucha preocupación el progresivo deterioro de las organizaciones partidistas. Porque estamos absolutamente conscientes de que el sistema democrático se fundamenta en partidos políticos sólidos.

Por esa razón tenemos que seguir trabajando intensamente y convocando a la ciudadanía a superar el pesimismo predominante, fruto de la corrupción pública y privada, que tanto ha degradado el nivel de vida de nuestra población, especialmente en los últimos años. Hemos demandado y seguimos demandando, junto al Foro Ciudadano y la coalición por la Transparencia y la Institucionalidad, sanción para la corrupción pública y para los que protagonizaron las quiebras bancarias más grandes, proporcionalmente de la historia.

Aprovechamos la oportunidad para agradecer la firmeza con que organismos internacionales y naciones que ustedes representan se han solidarizado con los reclamos de sanción a la corrupción que ha afectado y afecta a la nación y sus instituciones.

Ciertamente que hay razones para sentir frustraciones por la lentitud con que avanza la construcción de una nación fuerte, regida por principios democráticos, con sólidas instituciones, transparencia y participación social, que demasiado frecuentemente se queda en el papel de los decretos y leyes. Pero somos conscientes de que los avances sociales son fruto de largos procesos que casi siempre rebasan los límites de una y varias generaciones.

Por eso creemos que este movimiento Participación Ciudadana tiene que seguir haciendo contribuciones, promoviendo el concepto de ciudadanía participativa, sembrando esperanzas y sueños aunque muchos de ellos vendrán a ser cosechados por las próximas generaciones.

Estamos a punto de lanzar una campaña por el sostenimiento financiero de nuestra institución, que incluye la creación de un fondo patrimonial. En estos primeros doce años de Participación Ciudadana hemos dependido en gran proporción de financiamiento externo, de organismos internacionales, fundaciones  y naciones, especialmente de la Agencia Internacional para el Desarrollo, de los Estados Unidos.

Estamos obligados a diversificar nuestras fuentes de financiamiento y a convencer a los dominicanos pudientes que comparten nuestras preocupaciones para que paguen una mayor cuota para el sostenimiento de nuestros programas.

El movimiento Participación Ciudadana fue formalmente constituido en 1993, como fruto de muchos meses de reflexiones de decenas de personas, en su mayoría de los ámbitos profesionales y académicos,  que decidieron aunar esfuerzos para promover la cultura democrática, la transparencia electoral y el adecentamiento de la justicia.

El artículo primero de sus Estatutos marcó el rumbo definitivo: “Participación Ciudadana es un movimiento cívico, no partidista, de presión, concertación y vinculación del ámbito social con los poderes públicos y los partidos políticos. Se constituye con el fin de promover la articulación en el seno de la sociedad civil y para incentivar la participación de los ciudadanos y ciudadanas a fin de lograr las reformas políticas, institucionales y democráticas que requiere la República y un desarrollo social justo y equilibrado”.

El movimiento se inscribió en el marco internacional que promueve la organización de los más diversos sectores sociales para dar una real dimensión participativa a la democracia y especialmente para contribuir al mejoramiento de las expresiones partidarias de la política.

Hemos tenido que superar muchos prejuicios y obstáculos, pero la transparencia de nuestras actuaciones, y los esfuerzos de acercamiento a la diversidad de los actores políticos han ido derribando barreras y en pocos años la entidad ha logrado una fuerte vinculación con todo el arco iris político nacional.

Aunque el mayor prestigio de PC se ha asentado sobre su esfuerzo por la transparencia electoral, también ha trascendido su promoción de las reformas políticas e institucionales, y la participación de la ciudadanía, particularmente en los ámbitos de la justicia y los poderes legislativo y municipal.

El haber involucrado a decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas, especialmente jóvenes, en los procesos de observación de las últimas cinco elecciones nacionales, y sus acertados conteos rápidos, han colocado a PC en la cúspide del prestigio nacional e internacional.

Por ejemplo, el entrenamiento de 12 mil voluntarios, en un 80 por ciento menores de 25 años,  para observar los comicios del 2000, implicó un gran esfuerzo de promoción de la nueva cultura democrática sobre la que se cimentará el fortalecimiento de las instituciones nacionales.

Neil Nevit, un reputado consultor internacional que ha asesorado conteos rápidos en unos treinta países de cuatro continentes, incluidos tres en República Dominicana, sostiene que los nuestros son los que han resultado más aproximados a los escrutinios oficiales, por la calidad del trabajo, y la respuesta de la ciudadanía involucrada en los mismos.

Eso explica que misiones internacionales de observación a los comicios dominicanos se hayan venido apoyando en el trabajo de los miles de voluntarios de Participación Ciudadana para llevar a cabo su labor.

Pero el trabajo de PC rebasa con mucho el ámbito electoral. En los años 2003 y 2004 involucró a cerca de 20 mil ciudadanos y ciudadanas en programas orientados a la capacitación en las áreas del Estado, la democracia y la ciudadanía, además de lo electoral. En el 2002 se desarrollaron 116 talleres de capacitación, 89 en el 2003 y 681 en el 2004.

Participación Ciudadana ha ejecutado 13 proyectos orientados al fortalecimiento de la democracia y la institucionalidad y ha desarrollado numerosos programas adicionales en colaboración con otras instituciones de la sociedad civil, incluyendo la creación del Foro Ciudadano y de la Coalición por la Transparencia y la Institucionalidad que han concertado a más de un centenar de organizaciones sociales, que van desde las empresariales y sindicales hasta las religiosas y comunitarias.

El legajo de libros y folletos publicados por PC es inmenso y ha sido fundamento de sus actividades capacitación ciudadana. Sobre monitoreo de procesos electorales acumula 27 publicaciones y 24 sobre transparencia en la gestión pública. El fortalecimiento del sistema judicial y derechos ciudadanos acumula 18 libros y folletos, y otros 14 sobre el fortalecimiento institucional. Sociedad civil, transparencia municipal, mujer y política y educación suman otros 12. En total se han distribuido más de un millón de ejemplares.

El éxito de Participación Ciudadana se ha fundado sobre una institución auténticamente democrática, que ha tenido un coordinador general distinto en cada uno de sus 12 años de existencia y una alternabilidad sistemática en los 12 integrantes de su Consejo Nacional, que como todos sus dirigentes son voluntarios, que además de aportar su tiempo, pagan cuotas mensuales.

La eficiencia descansa en un equipo técnico, integrado por una veintena de profesionales de diversas disciplinas y áreas, comprometidos hace tiempo con los principios y objetivos de la institución, contratados a tiempo completo.

La organización proclama con orgullo que no ha tenido una sola crisis institucional ni de operatividad democrática, porque todos sus miembros y su equipo técnico han querido ser ejemplo de transparencia y coherencia con los principios que proclaman y promueven.

En sí mismo el movimiento no es una entidad de masas, aunque moviliza miles de voluntarios. Tiene presencia activa en 16 provincias, con dos comités regionales y 20 municipales, que extienden su acción a toda la geografía nacional.

Sostenemos relaciones de intercolaboración con numerosas entidades similares de múltiples naciones y recientemente hemos recibido la encomienda de representar, como capítulo nacional, al movimiento Transparencia Internacional.

Apelamos a todos ustedes para que nos ayuden a mantener nuestros programas y a extender nuestros alcances. Tengan la seguridad de que seguiremos movilizando a millares de dominicanos y dominicanas que vienen aportando limitados recursos, pero sobre todo su tiempo y esfuerzo invaluables.

Pero reconocemos que ya es hora de que seamos los dominicanos los que aportemos la mayor parte de los recursos financieros que se precisan para mantener este aliento a la institucionalidad democrática y la participación ciudadana, a la lucha contra la corrupción y la impunidad y a la promoción de una sociedad mejor organizada que pueda albergar todos los sueños y esperanzas.

De lo que se trata es de crear un ancho y esplendoroso surco donde florezcan los sueños democráticos y libertarios de los millares de dominicanos y dominicanas que han ofrendado sus esfuerzos y vidas en la búsqueda de un destino esplendoroso para todos.-

Encuentro entre representantes del cuerpo diplomático y Participación Ciudadana, celebrado el 22 de noviembre del 2005.