Implicaciones éticas y culturales del tema de la corrupción

Padre Jorge Cela,
Director Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo

ANTE EL CASO BANINTER

¿ Por qué este acto ? ¿ Qué está en juego que merezca una acción ciudadana de este tipo ?

Una respuesta es que están en juego RD$ 55,000,000,000.00. Dos terceras partes del presupuesto nacional que el Estado ha tenido que invertir en tapar el hoyo BANINTER. Sería razón de sobra para reclamar respeto.

Pero hay mucho más:

ü       El país lleva años, por poner una fecha desde 1994, embarcado en un esfuerzo por una reforma institucional que institucionalice nuestra democracia. Aunque se han sufrido derrotas, como la Liga Municipal Dominicana, la reforma constitucional por una Asamblea Constituyente, la elección de los últimos jueces de la Suprema Corte de Justicia y de la Junta Central Electoral, y las últimas elecciones, sin embargo es indudable que hemos avanzado. Habíamos cambiado la actitud conformista nacida del sentimiento de impotencia por una capacidad de articularnos y luchar y negociar hasta conseguir reformas. Los cambios en las leyes electorales, los avances en los derechos de la mujer, la mejora en la selección de los jueces, la creciente participación de la sociedad civil, los esfuerzos por avanzar en la descentralización, la observación ciudadana de las elecciones, son algunos de los logros conquistados. Esto impulsó a mucha gente a organizarse, participar, hacer sentir su voz. Revitalizó en nosotros el derecho ciudadano a participar. La magnitud del caso de BANINTER y la forma en que se está manejando nos ha golpeado de tal forma que hemos vuelto al desánimo que nace de un profundo sentimiento de impotencia. Esta actitud conlleva la renuncia a articularnos como sujetos sociales, a reclamar nuestros derechos e incluso a sentirnos eximidos de cumplir nuestros deberes. Nos lleva a retirarnos de la arena pública dejando ese espacio, que es el de nuestros derechos y deberes ciudadanos, a quienes lo manejan violando todas las normas de institucionalidad democrática. Nos quieren robar la esperanza

ü       Una de las consecuencias de este hecho es que al disminuir el respeto a la ley y los procedimientos institucionales volvemos a la centralización presidencial y al régimen de fuerza más que al imperio de la ley. El que se impone es el que tiene más dinero, más poder, más armas.  El dinero del pueblo se utiliza para proteger las más grandes fortunas sin antes aclarar por los procedimientos debidos la legitimidad de los reclamos. Se saltan disposiciones de la ley porque alguien opina que en este caso así es mejor. Nos enteramos que la ley monetaria fue cambiada para proteger una de las empresas implicadas en el proceso. El propio Presidente nos informa de las negociaciones personales que realiza con algunos de los implicados. La nación que se sobrecoge cuando piensa en la violencia barrial, en los secuestros, en la violencia contra la mujer, de pronto descubre que a todos los niveles se rige por la ley de la fuerza, donde reina el más fuerte. Estamos presos del terrorismo del poder. Y descubrimos la necesidad de volver a la institucionalidad y la ley.

ü       Lo que en un momento pareció un silencio irresponsable se convierte en abierto apoyo y solidaridad a los implicados. Muchas personalidades e instituciones parecen no temer arriesgar su credibilidad con su silencio o su complicidad. Y esto nos hace valorar la existencia de otras personalidades e instituciones que sí han tomado posición, sin estridencias pero con dignidad.

ü       En un momento preelectoral es particularmente importante hacer frente a las implicaciones de este hecho. Resulta evidente la importancia de controlar las donaciones a partidos, instituciones públicas y privadas para evitar que ellas oculten la compra de favores. Muchos de los funcionarios y funcionarias e instituciones implicados han tenido que aceptar al menos la sospecha sobre su honestidad. Esto debía haber llevado al menos a una separación temporal de sus cargos y a un rendimiento de cuentas público. Pero más bien hemos asistido a un intento de aparentar que aquí no ha pasado nada o a caer en el infantil juego de pretender eliminar las sospechas sobre el propio comportamiento acusando a los otros. Sobre todo en la antesala de unas elecciones donde se habla de reelección, es muy peligroso despertar los temores de que todo vale, que anuncian la vuelta a un pasado que esperábamos superado. Los últimos hechos en la Junta Central Electoral no pueden menos que despertar nuestros temores.

ü       Nos gustaría que fuera esta una oportunidad para la transparencia y la institucionalidad. Que los juegos del poder y la manipulación de la información no sólo se abandonen, sino que se levante toda sospecha sobre ellos.

ü       Es el momento de revisar nuestra legislación sobre muchos temas: el control de los medios de comunicación, el financiamiento de los partidos políticos, la transparencia de la información financiera, la independencia de la justicia, etc.

ü       Es el momento de revisar nuestras prácticas políticas basadas en el soborno y la corrupción. Los escándalos de corrupción han continuado creciendo en gravedad y todavía no hay un preso por corrupción.

ü       No queremos dejarle El país a quienes lo usan como un instrumento para el empoderamiento y el enriquecimiento sin límites. No queremos renunciar a nuestro derecho y deber ciudadano. No queremos conformarnos con un silencio cómplice. No queremos enseñar a las nuevas generaciones ese estilo de sociedad-selva.

Queremos participar de la emergencia de una nueva manera de organizar la vida en sociedad. Por eso queremos repetir estos actos en cada rincón del país.