|
|
|
Documentos
para la historia
La República Dominicana fue
sacudida a principios del año 2003 con la revelación oficial de que en
el Banco
Intercontinental (BANINTER) se había cometido un fraude de decenas de
miles de
millones de pesos. La suma envuelta en el dolo y el costo de los
esfuerzos
hechos por las autoridades para salvar los ahorros de los ciudadanos
sumaron
RD$55,000 millones, igual a las dos terceras partes del Presupuesto
Nacional de
ese momento. Este fraude llevó a la quiebra al BANINTER, y el
salvamento de esa
entidad financiera por parte de las autoridades se convirtió en una de
las
razones fundamentales de la crisis económica que ha lesionado los
negocios y
las economías personales de los dominicanos.
No bien se recuperaba la
población del asombro y la angustia que despertó el caso BANINTER,
cuando se
supo de otro gran fraude, el cometido en el Banco Nacional de Crédito
(BANCREDITO), que ha tenido un costo superior a los RD$23,000 millones.
Un
tercer caso, el MERCANTIL, fue revelado meses después. Aunque la suma
envuelta
es menor, el caso no es menos escandaloso e indignante. Ha costado
hasta el
momento más de RD$6,500 millones.
Las autoridades del Banco
Central y la Superintendencia de Bancos procedieron a someter a la
Justicia estos
tres casos. Como era de esperarse, los abogados de las partes envueltas
en cada
caso han desplegado todos los recursos a su alcance para convencer al
Ministerio Público y a los jueces, y sobre todo a la población y a los
hacedores de opinión pública, de que la razón les asiste. No podía
faltar el intento
de llevar los casos más allá de la cuestión puramente legal, para
utilizarlos
para la propaganda política. Era de esperarse, no solo porque la
República
Dominicana asistía a un proceso electoral para escoger nuevo
presidente, sino
porque uno de los banqueros implicados en el más grande de los fraudes
se ufanó
duramente muchos años de sus amistades con todos los altos dirigentes
de los
tres partidos más grandes del país.
Los procesos han seguido su
curso entre los incidentes y los alegatos. La población se ha mantenido
a la
expectativa de lo que pueda ocurrir. Pero el peligro de la impunidad
está
presente, porque para nadie es un secreto que la sociedad dominicana
arrastra
una funesta tradición cuando se trata de procesos contra personas de
mucho
dinero, notoriedad e influencia.
Probablemente una parte de
la población ha sido presa de la confusión generada por la propaganda,
y si
bien no se ha puesto a favor de quienes están acusados de los fraudes
bancarios, es probable que hayan perdido la fe en que la Justicia hará
pagar a
los culpables con las penas que ordenan las leyes sobre la materia o
simplemente los procesos ya les son indiferentes. Pero es necesario
mantener la
fe en el país. Y para la edificación de la opinión pública y de la
población,
es de vital interés que se conozcan todos los detalles de la forma en
que
operaron los principales accionistas y directivos de los bancos
INTERCONTINENTAL,
BANCREDITO y MERCANTIL, y sus empresas afiliadas, tanto las reales como
las
ficticias.
Los documentos que los
navegantes encontrarán en este sitio son un legado histórico para que
las
presentes y las futuras generaciones sepan toda la verdad de estos
hechos
bochornosos.
|
|